LAS CARACTERISTICAS GENÉTICAS DE LOS TRASTORNOS PSIQUIÁTRICOS DE LA NIÑEZ
El estudio de la genética pediátrica de los niños está en medio de una profunda transformación. Después de más de una década de progreso continuo los investigadores están en el mismo borde de identificar y caracterizar las vulnerabilidades genéticas involucradas en los trastornos mentales de aparición temprana. Los enfoques utilizados por los genetistas moleculares y de población para identificar las anormalidades causantes de la enfermedad, evolucionan rápidamente proporcionando herramientas poderosas para el descubrimiento genético. Simultáneamente, los avances en la neurociencia comienzan a revelar el mecanismo básico genético y celular involucrado en el desarrollo cerebral. Juntas, estas áreas de descubrimiento científico ponen los fundamentos para una comprensión más profunda de los factores biológicos y de entorno que contribuyen a las enfermedades mentales.
¿POR QUÉ SE HABLA DE COMPLEJIDAD GENÉTICA EN LOS TRASTORNOS PSIQUIÁTRICOS DE LOS NIÑOS?
Durante las dos décadas pasadas, la identificación de los genes relacionados con la enfermedad se ha convertido en algo común. Esta ola de descubrimientos está basada fundamentalmente en análisis de conexiones multigeneracionales y pertenecientes en su mayor parte a trastornos de genes únicos, especialmente aquellos que exhiben muestras mendelianas de herencia tales como transmisión autosómica dominante, recesivas o ligadas al sexo. Ha sido sólo durante los últimos 10 años que las características genéticas de los trastornos complejos tales como cáncer de mama, enfermedades neurodegenerativas, hipertensión, han comenzado a ser descubiertas.
Estos más recientes éxitos, ayudan a clarificar aquellos factores que contribuyen a las muestras no mendelianas de transmisión. Estas incluyen herencias poligénicas u oligogénicas, penetración incompleta, expresión variable fenotípica, heterogenicidad genética, incerteza diagnóstica y la posibilidad del involucramiento de mecanismos moleculares nuevos.
¿Qué entendemos por Herencia poligénica y oligogénica?
La Herencia poligénica se refiere a la participación de genes múltiples que juntos contribuyen a la expresión de un trastorno. Si sólo participan unos pocos genes, el modo de transmisión se llama oligogénico. Los trastornos que son el resultado de una transmisión multigenética entre generaciones, son difíciles de separar utilizando métodos de mapeo genético tradicional. Múltiples genes pueden actuar tanto en forma aditiva como sinérgica y un gen que tiene un efecto en un contexto genético, puede perder este efecto del todo en la presencia de otro gen.
¿Qué entendemos por Penetración incompleta, expresión variable, y fenocopia?
Son fenómenos en los cuales la relación entre genotipo y fenotipo es muy oscura. Penetración incompleta se refiere a la circunstancia en la cual una mutación particular resulta en la expresión de un trastorno en un individuo pero no en otro. Expresión variable se refiere a la presencia de presentaciones clínicas diversas en individuos con idéntica diatesis genética. El término fenocopias se refiere a individuos que demuestran un trastorno particular aun cuando no posean una anormalidad genética esperada relacionada a esa condición.
miércoles, 14 de abril de 2010
miércoles, 16 de diciembre de 2009
Su evolución sería mucho más acelerada que la de los humanos
El planeta Tierra rebosa de fenómenos que parecen caóticos aunque, en realidad, se ciñen a reglas estrictas pero difíciles de desentrañar. Su estructura es tan compleja, con tanta cantidad de variables implicadas, que parece imposible hacer una predicción a un futuro siquiera relativamente cercano. Sin embargo, la vida artificial que puede surgir de la combinación entre ingeniería genética y nanotecnología plantea la irrupción de nuevas especies potencialmente capaces de alterar el orden y el caos en el que se desarrolla la vida en nuestro planeta. Por Sergio Moriello de Tendencias Científicas.
16 Sep 2004 | TENDENCIAS CIENTÍFICAS
Los sistemas complejos se caracterizan fundamentalmente porque su comportamiento es imprevisible. En primer término, están compuestos por una gran cantidad de elementos relativamente idénticos. En segundo lugar, la interacción entre sus elementos es local y origina un comportamiento emergente que no puede explicarse a partir de dichos elementos tomados aisladamente. Por último, es muy difícil predecir su evolución dinámica futura; o sea, es prácticamente imposible vaticinar lo que ocurrirá más allá de un cierto horizonte temporal.
En la naturaleza se pueden encontrar una gran cantidad de ejemplos de sistemas complejos. Se pueden mencionar -entre otros- una célula, un cerebro, un organismo, una computadora, un ecosistema, una sociedad de insectos, un sistema inmunológico o una economía de mercado. Sin embargo, y a pesar de su gran diversidad y abundancia, se pueden identificar conductas dinámicas genéricas. Entre ellas, las leyes de crecimiento, la autoorganización y los procesos colectivos emergentes.
La mayoría de los sistemas complejos son inestables, se mantienen delicadamente equilibrados. Cualquier variación mínima entre sus elementos componentes puede modificar, de forma imprevisible, las interrelaciones y, por lo tanto, el comportamiento de todo el sistema. Así, la evolución de esta clase de sistemas se caracteriza por la intermitencia (o fluctuación), aquella situación en la que el orden y el desorden se alternan constantemente. Sus estados evolutivos no transcurren a través de procesos continuos y graduales, sino que suceden por medio de reorganizaciones y saltos. Cada nuevo estado es sólo una transición, un período de "reposo entrópico", en palabras del Premio Nobel ruso-belga Ilya Prigogine.
Auto-organización
El orden y el desorden se necesitan el uno al otro, se producen mutuamente; son conceptos antagónicos, pero, al mismo tiempo, complementarios. En ciertos casos, un poco de desorden posibilita un orden diferente y, a veces, más rico. Así, por ejemplo, un organismo puede seguir viviendo a causa de la muerte de sus células; o una organización se perpetúa gracias a la desvinculación de sus miembros.
La variación y el cambio son etapas inevitables e ineludibles por las cuales debe transitar todo sistema complejo para crecer y desarrollarse. Cuando esta transformación se consigue sin que intervengan factores externos al sistema, se hace mención a un proceso de "auto-organización".
La auto-organización se erige como parte esencial de cualquier sistema complejo. Es la forma a través de la cual el sistema recupera el equilibrio, modificándose y adaptándose al entorno que lo rodea y contiene. En esta clase de fenómenos es fundamental la idea de niveles. Las interrelaciones entre los elementos de un nivel originan nuevos tipos de elementos en otro nivel, los cuales se comportan de una manera muy diferente. Por ejemplo, entre otros, las moléculas a las macromoléculas, las macromoléculas a las células y las células a los tejidos. De este modo, el sistema auto-organizado se va construyendo como resultado de un orden incremental espacio-temporal que se crea en diferentes niveles, por estratos, uno por encima del otro.
Los sistemas autoorganizados se mantienen dentro del estrecho dominio que oscila entre el orden inmutable y el desorden total, entre la constancia rígida y la turbulencia anárquica. Es una condición muy especial, con suficiente orden para poder desarrollar procesos y evitar la extinción, pero con una cierta dosis de desorden como para ser capaz de adaptarse a situaciones novedosas y evolucionar. Es lo que se conoce -desde antaño- como "transiciones de fase", o -más modernamente- "borde del caos". Es en esta delgada franja en donde se ubican los fenómenos que edifican la vida y las sociedades.
Sistemas caóticos
Un "sistema caótico" es aquel que, a pesar de poseer reglas muy simples (a nivel local), puede tener un comportamiento inesperado, no predecible (a nivel global). Una de las singularidades que caracterizan a estos sistemas es que dependen mucho de las condiciones iniciales. Un insignificante cambio en ellas se amplifica y propaga exponencialmente a lo largo del sistema y es capaz de desencadenar -a futuro- un comportamiento totalmente diferente o, incluso, una imprevista catástrofe. Es decir, configuraciones iniciales casi idénticas, sometidas a influencias externas casi iguales, acaban transformándose en configuraciones finales muy distintas. Y es este el motivo por el cual es prácticamente imposible hacer una predicción del estado final de estos sistemas complejos.
Sin embargo, el caos no es más que un desorden solamente en apariencia, tiene muy poco que ver con el azar. Aunque parecen evolucionar de forma aleatoria y errática, estos sistemas tienen -en realidad- un cierto orden interno subyacente. Por eso, aun cuando son impredecibles, también son determinables. Esto significa que su estado futuro está determinado por su estado actual y obedece estrictas leyes naturales de evolución dinámica. Pero estos sistemas son tan irregulares que jamás repiten su comportamiento pasado, ni siquiera de manera aproximada. Como ejemplo se puede mencionar la dinámica de la atmósfera, las reacciones químicas, los fluidos en régimen turbulento, la propagación de enfermedades infecciosas, los procesos metabólicos de las células, el mercado financiero mundial, los movimientos de grupos animales (cardúmenes o enjambres), la arritmia del corazón, la red neuronal del cerebro humano, etc.
El caos parece formar parte de la estructura misma de la materia y está muy ligado a los fenómenos de auto-organización, ya que el sistema puede saltar espontánea y recurrentemente desde un estado hacia otro de mayor complejidad y organización. Un ejemplo típico es el agua que se desliza a través de una canilla en un goteo desordenado y, súbitamente, forma un chorro ordenado. Estos sistemas se caracterizan por su flexibilidad y adaptación (y, en consecuencia, por su estabilidad), lo cual les permite enfrentar las condiciones cambiantes e impredecibles del entorno.
Operan bajo una extensa gama de condiciones, ya que parecen estar formados por una compleja estructura de muchos estados ordenados, aunque normalmente ninguno de ellos se impone sobre los demás (a diferencia de un sistema ordenado, que presenta un único comportamiento). Por lo tanto, se puede controlar su evolución con ínfimas correcciones, a fin de forzar la repetición de ciertas trayectorias. En otras palabras, si se los perturba adecuadamente, se los puede obligar a que tome uno de los muchos posibles comportamientos ordenados.
Vida artificial
La vida se constituye en el ejemplo más acabado de estructuras muy complejas que surgen a partir de estructuras mucho más simples. Se trata de una propiedad emergente, resultado de la interacción entre sus elementos y de la dinámica propia del sistema. En efecto, cualquier forma de vida es -en esencia- un sistema altamente complejo, que exhibe una elevada organización y se sitúa en el borde del caos. Entre sus características definitorias, se pueden incluir su capacidad para: la autorreproducción, el almacenamiento de información, el crecimiento, la adaptabilidad (al entorno), la interdependencia (con otras formas de vida) y la evolución.
La "Vida Artificial" es un campo del conocimiento muy joven (nació a fines de 1987) que tiene como objetivo el desarrollo de sistemas artificiales que muestran las características distintivas de los sistemas vivos naturales. De acuerdo con Christopher Langton -"padre" de esta disciplina- es "el estudio de la vida natural, donde vida se entiende que incluye, más bien que excluye, a los seres humanos y sus artefactos". Investiga algunos procesos que transcurren a diferentes niveles (molecular, celular, orgánico, social-evolutivo), y su aspecto más abarcativo incluye desarrollos meramente teóricos, experimentos biológicos y químicos, y simulaciones sobre computadoras. La importancia de su estudio radica en que los sistemas naturales constituyen excelentes fuentes inspiradoras para el desarrollo de la tecnología. En efecto, el biológico es un modelo muy optimizado que ayuda al ser humano a solucionar -con extraordinaria eficacia- muchos problemas complejos no convencionales que surgen de la interacción con el entorno.
La arquitectura básica de estos sistemas consiste en un abrumador número de "criaturas" relativamente simples, que forman densas redes de interacción y operan paralela y simultáneamente sin que exista un control central. Los comportamientos individuales no están programados implícitamente; los científicos sólo se limitan a darles un conjunto reducido de reglas de interacción que especifican lo que debe hacer cada una de ellas de acuerdo con la situación en que se encuentre. Nadie es capaz de saber con precisión qué actitud tomará cualquiera de ellas en un momento dado. Y, debido a que se verifica un fenómeno de emergencia de alto nivel (es decir, inteligente) a partir de interacciones de bajo nivel (o sea, entre entidades no inteligentes), el conjunto puede resolver problemas que cada uno de sus individuos componentes es incapaz de realizar.
Amenazas
¿Puede el ser humano crear nuevas formas de vida? ¿Es imprescindible que sean de tipo orgánico para considerarlas como tales? Más específicamente, ¿puede considerarse como un ser vivo algo virtual, algo que carece de una existencia física? ¿Puede estar viva una entidad o un grupo de entidades que únicamente existe como una simulación computacional?
Es decir, si algo ejecuta complicados movimientos como un insecto y se comporta como tal, pero no tiene un cuerpo físico material, tangible, sino que adopta la forma abstracta de microcódigos de programación en el interior de una supercomputadora... ¿es un insecto? Y en el supuesto caso de que no lo sea, entonces ¿qué es? En otras palabras, ¿cómo exactamente debe comportarse algo -en este caso, una entidad- para que alguien -en este caso, una persona- pueda afirmar que está vivo?
Si bien este tipo de "vida virtual" (erigida a través de programas de computadora) quizás sea difícil de aceptar, ¿qué ocurre con la "vida seca", aquella formada por autómatas físicamente tangibles? Este concepto, ¿no se acerca más a la "vida húmeda", es decir, la compuesta por organismos biológicos? ¿Y qué pasará cuando la sinergia entre la ingeniería genética y la nanotecnología sea capaz de producir/engendrar nuevas y originales entidades?
Miles de millones de años de evolución natural produjeron un mundo donde la supervivencia y el bienestar de cada organismo está ligado -muchas veces fuertemente- al de innumerables especies. Todo está tan interrelacionado y delicadamente equilibrado que la muerte (o el nacimiento) de una especie puede causar devastadores efectos sobre algunas otras (a veces, muchas). Sin dudas, el dejar evolucionar libremente a estas "nuevas especies" dispare fantasías de descontrol, ya que podrían evolucionar -siguiendo reglas lamarckianas- mucho más rápido que los humanos, y quizás los condicionen como nunca antes
16 Sep 2004 | TENDENCIAS CIENTÍFICAS
Los sistemas complejos se caracterizan fundamentalmente porque su comportamiento es imprevisible. En primer término, están compuestos por una gran cantidad de elementos relativamente idénticos. En segundo lugar, la interacción entre sus elementos es local y origina un comportamiento emergente que no puede explicarse a partir de dichos elementos tomados aisladamente. Por último, es muy difícil predecir su evolución dinámica futura; o sea, es prácticamente imposible vaticinar lo que ocurrirá más allá de un cierto horizonte temporal.
En la naturaleza se pueden encontrar una gran cantidad de ejemplos de sistemas complejos. Se pueden mencionar -entre otros- una célula, un cerebro, un organismo, una computadora, un ecosistema, una sociedad de insectos, un sistema inmunológico o una economía de mercado. Sin embargo, y a pesar de su gran diversidad y abundancia, se pueden identificar conductas dinámicas genéricas. Entre ellas, las leyes de crecimiento, la autoorganización y los procesos colectivos emergentes.
La mayoría de los sistemas complejos son inestables, se mantienen delicadamente equilibrados. Cualquier variación mínima entre sus elementos componentes puede modificar, de forma imprevisible, las interrelaciones y, por lo tanto, el comportamiento de todo el sistema. Así, la evolución de esta clase de sistemas se caracteriza por la intermitencia (o fluctuación), aquella situación en la que el orden y el desorden se alternan constantemente. Sus estados evolutivos no transcurren a través de procesos continuos y graduales, sino que suceden por medio de reorganizaciones y saltos. Cada nuevo estado es sólo una transición, un período de "reposo entrópico", en palabras del Premio Nobel ruso-belga Ilya Prigogine.
Auto-organización
El orden y el desorden se necesitan el uno al otro, se producen mutuamente; son conceptos antagónicos, pero, al mismo tiempo, complementarios. En ciertos casos, un poco de desorden posibilita un orden diferente y, a veces, más rico. Así, por ejemplo, un organismo puede seguir viviendo a causa de la muerte de sus células; o una organización se perpetúa gracias a la desvinculación de sus miembros.
La variación y el cambio son etapas inevitables e ineludibles por las cuales debe transitar todo sistema complejo para crecer y desarrollarse. Cuando esta transformación se consigue sin que intervengan factores externos al sistema, se hace mención a un proceso de "auto-organización".
La auto-organización se erige como parte esencial de cualquier sistema complejo. Es la forma a través de la cual el sistema recupera el equilibrio, modificándose y adaptándose al entorno que lo rodea y contiene. En esta clase de fenómenos es fundamental la idea de niveles. Las interrelaciones entre los elementos de un nivel originan nuevos tipos de elementos en otro nivel, los cuales se comportan de una manera muy diferente. Por ejemplo, entre otros, las moléculas a las macromoléculas, las macromoléculas a las células y las células a los tejidos. De este modo, el sistema auto-organizado se va construyendo como resultado de un orden incremental espacio-temporal que se crea en diferentes niveles, por estratos, uno por encima del otro.
Los sistemas autoorganizados se mantienen dentro del estrecho dominio que oscila entre el orden inmutable y el desorden total, entre la constancia rígida y la turbulencia anárquica. Es una condición muy especial, con suficiente orden para poder desarrollar procesos y evitar la extinción, pero con una cierta dosis de desorden como para ser capaz de adaptarse a situaciones novedosas y evolucionar. Es lo que se conoce -desde antaño- como "transiciones de fase", o -más modernamente- "borde del caos". Es en esta delgada franja en donde se ubican los fenómenos que edifican la vida y las sociedades.
Sistemas caóticos
Un "sistema caótico" es aquel que, a pesar de poseer reglas muy simples (a nivel local), puede tener un comportamiento inesperado, no predecible (a nivel global). Una de las singularidades que caracterizan a estos sistemas es que dependen mucho de las condiciones iniciales. Un insignificante cambio en ellas se amplifica y propaga exponencialmente a lo largo del sistema y es capaz de desencadenar -a futuro- un comportamiento totalmente diferente o, incluso, una imprevista catástrofe. Es decir, configuraciones iniciales casi idénticas, sometidas a influencias externas casi iguales, acaban transformándose en configuraciones finales muy distintas. Y es este el motivo por el cual es prácticamente imposible hacer una predicción del estado final de estos sistemas complejos.
Sin embargo, el caos no es más que un desorden solamente en apariencia, tiene muy poco que ver con el azar. Aunque parecen evolucionar de forma aleatoria y errática, estos sistemas tienen -en realidad- un cierto orden interno subyacente. Por eso, aun cuando son impredecibles, también son determinables. Esto significa que su estado futuro está determinado por su estado actual y obedece estrictas leyes naturales de evolución dinámica. Pero estos sistemas son tan irregulares que jamás repiten su comportamiento pasado, ni siquiera de manera aproximada. Como ejemplo se puede mencionar la dinámica de la atmósfera, las reacciones químicas, los fluidos en régimen turbulento, la propagación de enfermedades infecciosas, los procesos metabólicos de las células, el mercado financiero mundial, los movimientos de grupos animales (cardúmenes o enjambres), la arritmia del corazón, la red neuronal del cerebro humano, etc.
El caos parece formar parte de la estructura misma de la materia y está muy ligado a los fenómenos de auto-organización, ya que el sistema puede saltar espontánea y recurrentemente desde un estado hacia otro de mayor complejidad y organización. Un ejemplo típico es el agua que se desliza a través de una canilla en un goteo desordenado y, súbitamente, forma un chorro ordenado. Estos sistemas se caracterizan por su flexibilidad y adaptación (y, en consecuencia, por su estabilidad), lo cual les permite enfrentar las condiciones cambiantes e impredecibles del entorno.
Operan bajo una extensa gama de condiciones, ya que parecen estar formados por una compleja estructura de muchos estados ordenados, aunque normalmente ninguno de ellos se impone sobre los demás (a diferencia de un sistema ordenado, que presenta un único comportamiento). Por lo tanto, se puede controlar su evolución con ínfimas correcciones, a fin de forzar la repetición de ciertas trayectorias. En otras palabras, si se los perturba adecuadamente, se los puede obligar a que tome uno de los muchos posibles comportamientos ordenados.
Vida artificial
La vida se constituye en el ejemplo más acabado de estructuras muy complejas que surgen a partir de estructuras mucho más simples. Se trata de una propiedad emergente, resultado de la interacción entre sus elementos y de la dinámica propia del sistema. En efecto, cualquier forma de vida es -en esencia- un sistema altamente complejo, que exhibe una elevada organización y se sitúa en el borde del caos. Entre sus características definitorias, se pueden incluir su capacidad para: la autorreproducción, el almacenamiento de información, el crecimiento, la adaptabilidad (al entorno), la interdependencia (con otras formas de vida) y la evolución.
La "Vida Artificial" es un campo del conocimiento muy joven (nació a fines de 1987) que tiene como objetivo el desarrollo de sistemas artificiales que muestran las características distintivas de los sistemas vivos naturales. De acuerdo con Christopher Langton -"padre" de esta disciplina- es "el estudio de la vida natural, donde vida se entiende que incluye, más bien que excluye, a los seres humanos y sus artefactos". Investiga algunos procesos que transcurren a diferentes niveles (molecular, celular, orgánico, social-evolutivo), y su aspecto más abarcativo incluye desarrollos meramente teóricos, experimentos biológicos y químicos, y simulaciones sobre computadoras. La importancia de su estudio radica en que los sistemas naturales constituyen excelentes fuentes inspiradoras para el desarrollo de la tecnología. En efecto, el biológico es un modelo muy optimizado que ayuda al ser humano a solucionar -con extraordinaria eficacia- muchos problemas complejos no convencionales que surgen de la interacción con el entorno.
La arquitectura básica de estos sistemas consiste en un abrumador número de "criaturas" relativamente simples, que forman densas redes de interacción y operan paralela y simultáneamente sin que exista un control central. Los comportamientos individuales no están programados implícitamente; los científicos sólo se limitan a darles un conjunto reducido de reglas de interacción que especifican lo que debe hacer cada una de ellas de acuerdo con la situación en que se encuentre. Nadie es capaz de saber con precisión qué actitud tomará cualquiera de ellas en un momento dado. Y, debido a que se verifica un fenómeno de emergencia de alto nivel (es decir, inteligente) a partir de interacciones de bajo nivel (o sea, entre entidades no inteligentes), el conjunto puede resolver problemas que cada uno de sus individuos componentes es incapaz de realizar.
Amenazas
¿Puede el ser humano crear nuevas formas de vida? ¿Es imprescindible que sean de tipo orgánico para considerarlas como tales? Más específicamente, ¿puede considerarse como un ser vivo algo virtual, algo que carece de una existencia física? ¿Puede estar viva una entidad o un grupo de entidades que únicamente existe como una simulación computacional?
Es decir, si algo ejecuta complicados movimientos como un insecto y se comporta como tal, pero no tiene un cuerpo físico material, tangible, sino que adopta la forma abstracta de microcódigos de programación en el interior de una supercomputadora... ¿es un insecto? Y en el supuesto caso de que no lo sea, entonces ¿qué es? En otras palabras, ¿cómo exactamente debe comportarse algo -en este caso, una entidad- para que alguien -en este caso, una persona- pueda afirmar que está vivo?
Si bien este tipo de "vida virtual" (erigida a través de programas de computadora) quizás sea difícil de aceptar, ¿qué ocurre con la "vida seca", aquella formada por autómatas físicamente tangibles? Este concepto, ¿no se acerca más a la "vida húmeda", es decir, la compuesta por organismos biológicos? ¿Y qué pasará cuando la sinergia entre la ingeniería genética y la nanotecnología sea capaz de producir/engendrar nuevas y originales entidades?
Miles de millones de años de evolución natural produjeron un mundo donde la supervivencia y el bienestar de cada organismo está ligado -muchas veces fuertemente- al de innumerables especies. Todo está tan interrelacionado y delicadamente equilibrado que la muerte (o el nacimiento) de una especie puede causar devastadores efectos sobre algunas otras (a veces, muchas). Sin dudas, el dejar evolucionar libremente a estas "nuevas especies" dispare fantasías de descontrol, ya que podrían evolucionar -siguiendo reglas lamarckianas- mucho más rápido que los humanos, y quizás los condicionen como nunca antes
viernes, 4 de diciembre de 2009
My DNA: ten tu fragancia con tu propio ADN
My DNA: ten tu fragancia con tu propio ADN
Por: Willy Klew @ jueves, 02 de agosto de 2007 Nota vista 3453 veces
La particular propuesta de una compañía británica permite que una persona pueda obtener un perfume realizado con su propio ADN ¿te interesa?
11 0
11 votos
Seguramente tu eres uno más de la gran mayoría de los mortales, de los que van a una tienda y compran su ropa, zapatos, porque no un DVD, y desde luego perfume. Pero si eres una persona que gusta de las cosas únicas, tal vez esta noticia sea para tí.
My DNA es un perfume obtenido a partir de tu ADN...Así de raro como suena. La idea de la compañía es que el cliente tenga algo único, distinto, y vaya si lo han logrado.
Aquellos que quieran un perfume de estos, lo que deberán hacer es dirigirse al sitio web de My DNA, y realizar la solicitud. En unos días les llegará por correo un kit para la estracción de saliva para la muestra.
Para obtener tu perfume deberás enviar de regreso la muestra de tu saliva, y con ella los científicos que trabajan en la compañía obtienen tu ADN. Y a través de el, en el lapso de una semana crean una fragancia personal. Muy personal...
Aunque el costo del perfume no es informado en el sitio web, si podemos decirte que costo inicial es de78 euros por el proceso de obtención del ADN y que se paga una única vez ya que luego esos datos son almacenados por la compañía.
Ya hemos visto como obtener música a través del ADN, o como construir nanocircuitos con el. Pero esta propuesta es distinta. My DNA realmente te ofrece algo único. Y cuando decimos único, realmente queremos decir MUY único, porque dudamos seriamente que alguien quiera pedirte prestado este perfume
Por: Willy Klew @ jueves, 02 de agosto de 2007 Nota vista 3453 veces
La particular propuesta de una compañía británica permite que una persona pueda obtener un perfume realizado con su propio ADN ¿te interesa?
11 0
11 votos
Seguramente tu eres uno más de la gran mayoría de los mortales, de los que van a una tienda y compran su ropa, zapatos, porque no un DVD, y desde luego perfume. Pero si eres una persona que gusta de las cosas únicas, tal vez esta noticia sea para tí.
My DNA es un perfume obtenido a partir de tu ADN...Así de raro como suena. La idea de la compañía es que el cliente tenga algo único, distinto, y vaya si lo han logrado.
Aquellos que quieran un perfume de estos, lo que deberán hacer es dirigirse al sitio web de My DNA, y realizar la solicitud. En unos días les llegará por correo un kit para la estracción de saliva para la muestra.
Para obtener tu perfume deberás enviar de regreso la muestra de tu saliva, y con ella los científicos que trabajan en la compañía obtienen tu ADN. Y a través de el, en el lapso de una semana crean una fragancia personal. Muy personal...
Aunque el costo del perfume no es informado en el sitio web, si podemos decirte que costo inicial es de78 euros por el proceso de obtención del ADN y que se paga una única vez ya que luego esos datos son almacenados por la compañía.
Ya hemos visto como obtener música a través del ADN, o como construir nanocircuitos con el. Pero esta propuesta es distinta. My DNA realmente te ofrece algo único. Y cuando decimos único, realmente queremos decir MUY único, porque dudamos seriamente que alguien quiera pedirte prestado este perfume
jueves, 8 de octubre de 2009
Termino resilencia
Descubrí el término resilencia hace unos años cuando mi mujer compró el libro Los patitos feos de Boris Cyrulnik y pensé ya está leyendo cosas raras otra vez. Pero no, el libro asusta al principio, libro para psicólogos, pero el tema es apasionante y terminas devorándolo y llenándolo de subrayados y notas.
Boris Cyrulnik nació en Burdeos en 1937 en una familia judía que desapareció en los campos de concentración nazis de los que él consiguió escapar con tan solo seis años. Finalizada la guerra, huérfano, inicia un camino errático por distintos centros y familias de acogida hasta que a los ocho años la Asistencia pública francesa le instala en una granja donde con la ayuda de unos vecinos descubre el lado afable de la vida. Pasados los años se hace neurólogo, psiquiatra y psicoanalista siendo uno de los fundadores de la etología humana.
Pero, ¿qué es la resilencia? Así es como apuntan Tomás Fernández Aúz y Beatriz Eguibar, los traductores de Los patitos feos, su significado:
El autor centra este trabajo en la versión psicológica del concepto de “resilencia”, palabra que el Espasa menciona como voz que usa la mecánica para indicar la “Propiedad de la materia que se opone a la rotura por el choque o percusión”, y que el Larousse define como “Índice de resistencia al choque de un material”. En este ensayo, resilencia equivale a “resistencia al sufrimiento“, y señala tanto la capacidad de resistir las magulladuras de la herida psicológica como el impulso de reparación psíquica que nace de esa resistencia.
Pensando en el proceso de educación de mis hijos he apuntado y reflexionado sobre las enseñanzas de este libro. Pero también lo he hecho sobre su impacto en un trabajo como el mío en el que sólo se pueden considerar un éxito el 29% de los proyectos (ver: Reglas para el éxito en los proyectos de TI). En 1998, trabajando con un cliente en Buenos Aires, me contaron que en el proceso de selección de candidatos para el departamento de informática incluían un test para evaluar la resistencia a la frustración, o lo que es casi lo mismo, su nivel de resilencia y me pareció tan lógico que sigo sin entender que no se utilicen más estas herramientas para la selección en trabajos con este posible nivel de estrés y frustración.
Y todo esto ha venido a cuento porque hoy he leído en la pastilla roja, Windows Vista, el DRM y la “resilencia”, que resilencia también se aplica para referirse a la robustez de los sistemas informáticos. Así, la resilencia de un sistema es, en general, inversamente proporcional a su número de componentes.
Para saber más sobre la resilencia:
El amor que nos cura, Boris Cyrulnik, Editorial Gedisa, S.A., 2005.
La resilencia. El oculto potencial del ser humano. Helena Combariza.
Muy interesante. Entrevista a Boris Cyrulnik.
La resilencia. La escuela de la adversidad, consumer.es
Boris Cyrulnik nació en Burdeos en 1937 en una familia judía que desapareció en los campos de concentración nazis de los que él consiguió escapar con tan solo seis años. Finalizada la guerra, huérfano, inicia un camino errático por distintos centros y familias de acogida hasta que a los ocho años la Asistencia pública francesa le instala en una granja donde con la ayuda de unos vecinos descubre el lado afable de la vida. Pasados los años se hace neurólogo, psiquiatra y psicoanalista siendo uno de los fundadores de la etología humana.
Pero, ¿qué es la resilencia? Así es como apuntan Tomás Fernández Aúz y Beatriz Eguibar, los traductores de Los patitos feos, su significado:
El autor centra este trabajo en la versión psicológica del concepto de “resilencia”, palabra que el Espasa menciona como voz que usa la mecánica para indicar la “Propiedad de la materia que se opone a la rotura por el choque o percusión”, y que el Larousse define como “Índice de resistencia al choque de un material”. En este ensayo, resilencia equivale a “resistencia al sufrimiento“, y señala tanto la capacidad de resistir las magulladuras de la herida psicológica como el impulso de reparación psíquica que nace de esa resistencia.
Pensando en el proceso de educación de mis hijos he apuntado y reflexionado sobre las enseñanzas de este libro. Pero también lo he hecho sobre su impacto en un trabajo como el mío en el que sólo se pueden considerar un éxito el 29% de los proyectos (ver: Reglas para el éxito en los proyectos de TI). En 1998, trabajando con un cliente en Buenos Aires, me contaron que en el proceso de selección de candidatos para el departamento de informática incluían un test para evaluar la resistencia a la frustración, o lo que es casi lo mismo, su nivel de resilencia y me pareció tan lógico que sigo sin entender que no se utilicen más estas herramientas para la selección en trabajos con este posible nivel de estrés y frustración.
Y todo esto ha venido a cuento porque hoy he leído en la pastilla roja, Windows Vista, el DRM y la “resilencia”, que resilencia también se aplica para referirse a la robustez de los sistemas informáticos. Así, la resilencia de un sistema es, en general, inversamente proporcional a su número de componentes.
Para saber más sobre la resilencia:
El amor que nos cura, Boris Cyrulnik, Editorial Gedisa, S.A., 2005.
La resilencia. El oculto potencial del ser humano. Helena Combariza.
Muy interesante. Entrevista a Boris Cyrulnik.
La resilencia. La escuela de la adversidad, consumer.es
Etología
La etología (del griego ethos, que significa "costumbre") es la rama de la biología y de la psicología experimental que estudia el comportamiento de los animales en libertad o en condiciones de laboratorio, aunque son más conocidos por los estudios de campo.
Los científicos dedicados a la etología se denominan etólogos. La etología corresponde al estudio de las características distintivas de un grupo determinado y cómo éstas evolucionan para la supervivencia del mismo.
La etología es la ciencia que tiene por objeto de estudio el comportamiento animal. Los seres humanos, también animales, formamos parte del campo de estudio de la etología. Esta especialización se conoce con el nombre de etología humana. A principios del siglo XX se creó la psicología comparada, que consistía en el estudio de la conducta y las capacidades psicológicas de las diferentes especies animales y que, en este sentido, consideraba la conducta humana como uno de los muchos tipos de conducta animal. Los conductistas utilizaron este método en sus estudios, pero a partir de 1973, cuando los científicos Konrad Lorenz, Honoka Misaki y Niko Tinbergen recibieron el Premio Nobel por sus estudios sobre la conducta de los animales, la etología comenzó a considerarse ciencia con pleno derecho, y la psicología comparada se integró en esta nueva ciencia.
Los objetivos de los etólogos son el estudio de la conducta, del instinto y el descubrimiento de las pautas que guían la actividad innata o aprendida de las diferentes especies animales. Así, los etólogos han estudiado en los animales aspectos tales como la agresividad, el apareamiento, el desarrollo del comportamiento, la vida social, la impronta y muchos, muchos otros. En estado salvaje, los animales se manejan con ciertos códigos impuestos por la propia lucha por la supervivencia, por ser el más apto para dirigir una manada o ganarse el derecho a comer o a copular primero.[1]
En Europa, la investigación del comportamiento animal se desarrolló resaltando los estudios de campo y las conductas instintivas. Hemos de destacar a algunos de los más brillantes etólogos: Konrad Lorenz, con su estudio sobre la impronta en los gansos; Karl von Frisch, centrado en el sistema de comunicación de las abejas, y Niko Tinbergen, interesado en el estudio sobre el instinto en el pez espinoso. En los Estados Unidos, durante la primera mitad del siglo XX, destacó una investigación del comportamiento animal centrada en las conductas aprendidas en medios controlados. Estas investigaciones dieron lugar a la psicología comparada y al conductismo.
En 1951, Tinbergen publicó The Study of Instinct, en donde plantea las cuatro preguntas sobre las que se apoya la etología (causacional, del desarrollo u ontogenético, evolución y filogenético),y se encarga de hacer una distinción entre la psicología comparada y la etología.
En 1966, Robert Hinde hace una síntesis de las dos, y distingue los aspectos más destacables de cada una.
Contenido[ocultar]
1 Los cuatro porqués etológicos
1.1 Causal
1.2 Desarrollo
1.3 Evolutivo
1.4 Filogenético
2 Comportamientos innatos y aprendidos
3 Definiciones
4 Bibliografía
5 Véase también
6 Referencias
7 Enlaces externos
//
[editar] Los cuatro porqués etológicos
[editar] Causal
Intenta averiguar la causa directa del comportamiento. Podemos hacer aquí dos dicotomías sobre el tema:
Causa interna o externa
La causa interna es un modelo de caja abierta, intenta explicar la causa a nivel fisiológico. La causa externa intenta responder a la pregunta de qué causa externa ha desencadenado la respuesta etológica, como si de un modelo de caja cerrada fuera, sin preocuparse del motivo fisiológico.
Modelo de hardware y software
El modelo de hardware intenta explicar las causas que se ven, las causas sensibles de ser estudiadas directamente. El modelo de software intenta explicar las causas que no se ven, por lo general cognitivas, aunque esa definición es discutida.
[editar] Desarrollo
[editar] Evolutivo
Intenta responder qué beneficios obtiene el animal de un comportamiento y qué ventajas evolutivas ha tenido para que este sea seleccionado. Por ejemplo, ¿qué ventaja evolutiva obtiene una gallina de cuidar a sus crías y no abandonarlas?
[editar] Filogenético
Intenta responder a la pregunta de ¿cuándo apareció dicho comportamiento en la historia evolutiva de la especie?
[editar] Comportamientos innatos y aprendidos
Otro problema que aborda la etología es si un comportamiento tiene bases genéticas o es básicamente aprendido. Durante décadas, muchos etólogos -entre ellos Konrad Lorenz-, proponían que un comportamiento o era innato o aprendido. En cambio otros científicos de la rama de la psicología y otros de ramas diferentes afirmaban que los comportamientos podían tener características de los dos tipos. Finalmente, se llegó a la conclusión de que, aunque un factor sea innato o aprendido, en muchas ocasiones tiene parte de ambas cosas: requiere aprendizaje o un conocimiento innato para su correcto desarrollo.
[editar] Definiciones
Existe cierta tendencia dentro de la etología a eludir una definición formal de la misma, y las definiciones existentes son amplias y ambiguas. Algunas de ellas son estas:
- Nikolaas Tinbergen (1951): Estudio objetivo del comportamiento. Más tarde diría: Estudio biológico de la conducta.
- Eibl-Eibesfeldt (1979): Estudio comparado del comportamiento.
[editar] Bibliografía
Carranza, J. (Ed.). (1994). Etología: Introducción a la ciencia del comportamiento. Cáceres: Universidad de Extremadura.
Font, E.; Colmenares, F. y Guillén-Salazar, F. (1998). El lugar de la etología en las ciencias del comportamiento. Revista de Psicología General y Aplicada, 51(1): 55-83.
Guillén-Salazar, F. (1996). Comportamiento animal y sociedad: Una introducción a la etología aplicada. En: Etología, psicología comparada y comportamiento animal. (F. Colmenares, ed.), pp. 113-133. Madrid: Síntesis.
Guillén-Salazar, F.; Pons-Salvador, G. y Carpintero, H. (2001). El desarrollo histórico del estudio del comportamiento animal en España: desde el Renacimiento hasta nuestros días. Revista de Psicología General y Aplicada, 54(2): 331-344.
Pozuelos Jiménez de Cisneros, A. (2004). La etología del perro. Madrid: Ateles.
[editar] Véase también
-* Comtesee
Wikiversidad alberga proyectos de aprendizaje sobre Etología.Wikiversidad
Biología
Lek (comportamiento animal)
Psicología experimental
Zoología
Etologia humana
Konrad Lorenz
Los científicos dedicados a la etología se denominan etólogos. La etología corresponde al estudio de las características distintivas de un grupo determinado y cómo éstas evolucionan para la supervivencia del mismo.
La etología es la ciencia que tiene por objeto de estudio el comportamiento animal. Los seres humanos, también animales, formamos parte del campo de estudio de la etología. Esta especialización se conoce con el nombre de etología humana. A principios del siglo XX se creó la psicología comparada, que consistía en el estudio de la conducta y las capacidades psicológicas de las diferentes especies animales y que, en este sentido, consideraba la conducta humana como uno de los muchos tipos de conducta animal. Los conductistas utilizaron este método en sus estudios, pero a partir de 1973, cuando los científicos Konrad Lorenz, Honoka Misaki y Niko Tinbergen recibieron el Premio Nobel por sus estudios sobre la conducta de los animales, la etología comenzó a considerarse ciencia con pleno derecho, y la psicología comparada se integró en esta nueva ciencia.
Los objetivos de los etólogos son el estudio de la conducta, del instinto y el descubrimiento de las pautas que guían la actividad innata o aprendida de las diferentes especies animales. Así, los etólogos han estudiado en los animales aspectos tales como la agresividad, el apareamiento, el desarrollo del comportamiento, la vida social, la impronta y muchos, muchos otros. En estado salvaje, los animales se manejan con ciertos códigos impuestos por la propia lucha por la supervivencia, por ser el más apto para dirigir una manada o ganarse el derecho a comer o a copular primero.[1]
En Europa, la investigación del comportamiento animal se desarrolló resaltando los estudios de campo y las conductas instintivas. Hemos de destacar a algunos de los más brillantes etólogos: Konrad Lorenz, con su estudio sobre la impronta en los gansos; Karl von Frisch, centrado en el sistema de comunicación de las abejas, y Niko Tinbergen, interesado en el estudio sobre el instinto en el pez espinoso. En los Estados Unidos, durante la primera mitad del siglo XX, destacó una investigación del comportamiento animal centrada en las conductas aprendidas en medios controlados. Estas investigaciones dieron lugar a la psicología comparada y al conductismo.
En 1951, Tinbergen publicó The Study of Instinct, en donde plantea las cuatro preguntas sobre las que se apoya la etología (causacional, del desarrollo u ontogenético, evolución y filogenético),y se encarga de hacer una distinción entre la psicología comparada y la etología.
En 1966, Robert Hinde hace una síntesis de las dos, y distingue los aspectos más destacables de cada una.
Contenido[ocultar]
1 Los cuatro porqués etológicos
1.1 Causal
1.2 Desarrollo
1.3 Evolutivo
1.4 Filogenético
2 Comportamientos innatos y aprendidos
3 Definiciones
4 Bibliografía
5 Véase también
6 Referencias
7 Enlaces externos
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[editar] Los cuatro porqués etológicos
[editar] Causal
Intenta averiguar la causa directa del comportamiento. Podemos hacer aquí dos dicotomías sobre el tema:
Causa interna o externa
La causa interna es un modelo de caja abierta, intenta explicar la causa a nivel fisiológico. La causa externa intenta responder a la pregunta de qué causa externa ha desencadenado la respuesta etológica, como si de un modelo de caja cerrada fuera, sin preocuparse del motivo fisiológico.
Modelo de hardware y software
El modelo de hardware intenta explicar las causas que se ven, las causas sensibles de ser estudiadas directamente. El modelo de software intenta explicar las causas que no se ven, por lo general cognitivas, aunque esa definición es discutida.
[editar] Desarrollo
[editar] Evolutivo
Intenta responder qué beneficios obtiene el animal de un comportamiento y qué ventajas evolutivas ha tenido para que este sea seleccionado. Por ejemplo, ¿qué ventaja evolutiva obtiene una gallina de cuidar a sus crías y no abandonarlas?
[editar] Filogenético
Intenta responder a la pregunta de ¿cuándo apareció dicho comportamiento en la historia evolutiva de la especie?
[editar] Comportamientos innatos y aprendidos
Otro problema que aborda la etología es si un comportamiento tiene bases genéticas o es básicamente aprendido. Durante décadas, muchos etólogos -entre ellos Konrad Lorenz-, proponían que un comportamiento o era innato o aprendido. En cambio otros científicos de la rama de la psicología y otros de ramas diferentes afirmaban que los comportamientos podían tener características de los dos tipos. Finalmente, se llegó a la conclusión de que, aunque un factor sea innato o aprendido, en muchas ocasiones tiene parte de ambas cosas: requiere aprendizaje o un conocimiento innato para su correcto desarrollo.
[editar] Definiciones
Existe cierta tendencia dentro de la etología a eludir una definición formal de la misma, y las definiciones existentes son amplias y ambiguas. Algunas de ellas son estas:
- Nikolaas Tinbergen (1951): Estudio objetivo del comportamiento. Más tarde diría: Estudio biológico de la conducta.
- Eibl-Eibesfeldt (1979): Estudio comparado del comportamiento.
[editar] Bibliografía
Carranza, J. (Ed.). (1994). Etología: Introducción a la ciencia del comportamiento. Cáceres: Universidad de Extremadura.
Font, E.; Colmenares, F. y Guillén-Salazar, F. (1998). El lugar de la etología en las ciencias del comportamiento. Revista de Psicología General y Aplicada, 51(1): 55-83.
Guillén-Salazar, F. (1996). Comportamiento animal y sociedad: Una introducción a la etología aplicada. En: Etología, psicología comparada y comportamiento animal. (F. Colmenares, ed.), pp. 113-133. Madrid: Síntesis.
Guillén-Salazar, F.; Pons-Salvador, G. y Carpintero, H. (2001). El desarrollo histórico del estudio del comportamiento animal en España: desde el Renacimiento hasta nuestros días. Revista de Psicología General y Aplicada, 54(2): 331-344.
Pozuelos Jiménez de Cisneros, A. (2004). La etología del perro. Madrid: Ateles.
[editar] Véase también
-* Comtesee
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Biología
Lek (comportamiento animal)
Psicología experimental
Zoología
Etologia humana
Konrad Lorenz
Buscan en la genética el origen de la felicidad humana
De un tiempo a esta parte, diversos investigadores han intentado encontrar el origen genético de la felicidad humana, es decir, los genes que favorecen el optimismo y el bienestar. Ahora, científicos de la Universidad de Tel Aviv tratan de identificar exactamente los genes que hacen que nuestra percepción de las cosas sea más positiva o más negativa. En paralelo, investigan también con las aplicaciones de la llamada “psicología positiva” en el tratamiento de pacientes con trastornos neurológicos. Todo en un esfuerzo por aplicar la felicidad a la medicina clínica, y por entender el substrato genético de la dicha para, tal vez, algún día ser capaces de rediseñarla genéticamente.
La búsqueda de la felicidad caracteriza a la condición humana a pesar de que, para aquéllos que sufren estrés, problemas graves o enfermedades crónicas resulte difícil tener una visión positiva de la vida.
Sin embargo, la felicidad es esencial para la salud, aseguran los científicos. Por eso, investigadores de la Universidad de Tel Aviv trabajan actualmente en dos direcciones: intentando descubrir el gen de la felicidad, por un lado, y potenciando la felicidad en individuos con trastornos neurológicos, a través de talleres de una rama de la psicología denominada “psicología positiva”.
Según publica dicha universidad en un comunicado, el profesor Yoram Barak, de la Escuela de Medicina Saclker de la Universidad de Tel Aviv, intenta encontrar el gen de la felicidad, que sería responsable en un 50% del grado de optimismo humano.
Investigando con gemelos
En colaboración con investigadores del mayor hospital de Israel, el Chaim Sheba Medical, en Tel Hashomer, Barak trata de encontrar los genes específicos asociados a la felicidad.
Según él, los primeros resultados de esta investigación señalan que podrán identificarse estos genes. “Si algo es genético, debe observarse una gran coincidencia entre gemelos (que comparten la información genética). Los estudios con gemelos que estamos analizando muestran que el 50% de la felicidad de los individuos viene genéticamente determinada”.
Los descubrimientos realizados hasta ahora por el científico y sus colaboradores han aparecido recientemente publicados en un artículo de la revista especializada Expert Review of Neurotherapeutics.
En él, los investigadores explican que la felicidad es un estado emocional en el que abundan los sentimientos positivos y la satisfacción vital. Pero la importancia de este estado no sólo es que nos aporta bienestar, sino que también influye en nuestra salud.
Ingenieros de la felicidad
Por ejemplo, señalan los científicos, para los individuos que sufren enfermedades neurológicas, la felicidad es importante porque puede disminuir las consecuencias negativas de un daño en el tejido neuronal.
Por otro lado, en diversos estudios se ha relacionado la felicidad con la salud y el éxito en muchas áreas de la vida, incluyendo el rendimiento laboral, los logros deportivos o las relaciones sociales.
De ahí la importancia de tratar de encontrar el origen de la felicidad humana. Según Barak, aún estamos muy lejos de ser capaces de diseñar genéticamente la felicidad. Pero, desde ahora, hay que empezar a pensar positivamente.
También psicología positiva
La otra línea de investigación abierta por Barak y su equipo está basada en la llamada psicología positiva que, según el científico, es “el área de la psicología que más rápido está creciendo en los Estados Unidos y en el mundo”.
Esta rama estudia las bases del bienestar psicológico y de la felicidad, así como de las fortalezas y virtudes humanas, contraponiéndose así al estudio de los aspectos negativos y patológicos del ser humano, característico de la psicología.
Aspectos positivos de nuestra mente, como la creatividad, la inteligencia emocional, el humor, la sabiduría, la felicidad o la resiliencia son los objetos de investigación de la psicología positiva, término acuñado por el profesor Martin Seligman, de la Universidad de Pennsylvania y antiguo Director de la Asociación Americana de Psicología, a finales de los años 90 del siglo pasado.
La aplicación de la psicología positiva permitiría propiciar ese 50% de la felicidad que no es genética en el ser humano. Barak trabaja con ella en talleres, los más recientes realizados con 120 participantes de la Sociedad de Esclerosis Múltiple de Israel.
Según la Universidad de Tel Aviv, los primeros resultados obtenidos de estos talleres indican que la psicología positiva mejoró los niveles de felicidad de los participantes en un 30%.
Este trabajo, según Barak, busca desarrollar “intervenciones y prácticas orientadas a investigar las aplicaciones de la psicología a la medicina”. El estudio de los efectos físicos derivados del estado mental de pacientes con trastornos neurológicos es un intento de tender puentes entre la psicología y la medicina clínica.
Los beneficios psicológicos de los programas de psicología positiva van acompañados por beneficios físicos. El científico afirma que “hemos sido capaces de elevar los niveles de felicidad de estos pacientes, y también hemos podido demostrar que este hecho ha provocado una estabilización en su trastorno neurológico”.
Por tanto, la psicología positiva podría añadirse a los tratamientos ordinarios, y también aplicarse para mejorar la vida de cualquier persona sana.
Genes y felicidad
Volviendo al tema de la genética de la felicidad, éste ha ocupado a diversos investigadores en los últimos tiempos.
En la revista New Scientist, se publicó el pasado mes de febrero un artículo sobre las investigaciones de un equipo de científicos de la Universidad de Essex, en el Reino Unido, que había descubierto que, entre las personas estudiadas, aquéllas que habían heredado dos copias de la variante “larga” del gen 5-HTLPR eran más optimistas.
Los individuos con este gen, que es el encargado de transportar un neurotransmisor llamado serotonina, tendían por naturaleza más que otras personas a evitar las imágenes negativas, prefiriendo más las positivas de un conjunto de imágenes mostradas durante las pruebas, que fueron realizadas con un total de 97 voluntarios.
Estudios previos habían revelado, por el contrario, una tendencia a la negatividad y a la ansiedad entre individuos con al menos una variante corta de este mismo gen. En la revista especializada Proceedings of the Royal Society B los investigadores de la Universidad de Essex detallaron los resultados de sus investigaciones.
Por otro lado, científicos de la Universidad de Edimburgo publicaban en 2008 los resultados de una investigación realizada con 900 parejas de gemelos y de mellizos, que demostró que la herencia genética es la responsable, en gran medida, de la felicidad de las personas.
La búsqueda de la felicidad caracteriza a la condición humana a pesar de que, para aquéllos que sufren estrés, problemas graves o enfermedades crónicas resulte difícil tener una visión positiva de la vida.
Sin embargo, la felicidad es esencial para la salud, aseguran los científicos. Por eso, investigadores de la Universidad de Tel Aviv trabajan actualmente en dos direcciones: intentando descubrir el gen de la felicidad, por un lado, y potenciando la felicidad en individuos con trastornos neurológicos, a través de talleres de una rama de la psicología denominada “psicología positiva”.
Según publica dicha universidad en un comunicado, el profesor Yoram Barak, de la Escuela de Medicina Saclker de la Universidad de Tel Aviv, intenta encontrar el gen de la felicidad, que sería responsable en un 50% del grado de optimismo humano.
Investigando con gemelos
En colaboración con investigadores del mayor hospital de Israel, el Chaim Sheba Medical, en Tel Hashomer, Barak trata de encontrar los genes específicos asociados a la felicidad.
Según él, los primeros resultados de esta investigación señalan que podrán identificarse estos genes. “Si algo es genético, debe observarse una gran coincidencia entre gemelos (que comparten la información genética). Los estudios con gemelos que estamos analizando muestran que el 50% de la felicidad de los individuos viene genéticamente determinada”.
Los descubrimientos realizados hasta ahora por el científico y sus colaboradores han aparecido recientemente publicados en un artículo de la revista especializada Expert Review of Neurotherapeutics.
En él, los investigadores explican que la felicidad es un estado emocional en el que abundan los sentimientos positivos y la satisfacción vital. Pero la importancia de este estado no sólo es que nos aporta bienestar, sino que también influye en nuestra salud.
Ingenieros de la felicidad
Por ejemplo, señalan los científicos, para los individuos que sufren enfermedades neurológicas, la felicidad es importante porque puede disminuir las consecuencias negativas de un daño en el tejido neuronal.
Por otro lado, en diversos estudios se ha relacionado la felicidad con la salud y el éxito en muchas áreas de la vida, incluyendo el rendimiento laboral, los logros deportivos o las relaciones sociales.
De ahí la importancia de tratar de encontrar el origen de la felicidad humana. Según Barak, aún estamos muy lejos de ser capaces de diseñar genéticamente la felicidad. Pero, desde ahora, hay que empezar a pensar positivamente.
También psicología positiva
La otra línea de investigación abierta por Barak y su equipo está basada en la llamada psicología positiva que, según el científico, es “el área de la psicología que más rápido está creciendo en los Estados Unidos y en el mundo”.
Esta rama estudia las bases del bienestar psicológico y de la felicidad, así como de las fortalezas y virtudes humanas, contraponiéndose así al estudio de los aspectos negativos y patológicos del ser humano, característico de la psicología.
Aspectos positivos de nuestra mente, como la creatividad, la inteligencia emocional, el humor, la sabiduría, la felicidad o la resiliencia son los objetos de investigación de la psicología positiva, término acuñado por el profesor Martin Seligman, de la Universidad de Pennsylvania y antiguo Director de la Asociación Americana de Psicología, a finales de los años 90 del siglo pasado.
La aplicación de la psicología positiva permitiría propiciar ese 50% de la felicidad que no es genética en el ser humano. Barak trabaja con ella en talleres, los más recientes realizados con 120 participantes de la Sociedad de Esclerosis Múltiple de Israel.
Según la Universidad de Tel Aviv, los primeros resultados obtenidos de estos talleres indican que la psicología positiva mejoró los niveles de felicidad de los participantes en un 30%.
Este trabajo, según Barak, busca desarrollar “intervenciones y prácticas orientadas a investigar las aplicaciones de la psicología a la medicina”. El estudio de los efectos físicos derivados del estado mental de pacientes con trastornos neurológicos es un intento de tender puentes entre la psicología y la medicina clínica.
Los beneficios psicológicos de los programas de psicología positiva van acompañados por beneficios físicos. El científico afirma que “hemos sido capaces de elevar los niveles de felicidad de estos pacientes, y también hemos podido demostrar que este hecho ha provocado una estabilización en su trastorno neurológico”.
Por tanto, la psicología positiva podría añadirse a los tratamientos ordinarios, y también aplicarse para mejorar la vida de cualquier persona sana.
Genes y felicidad
Volviendo al tema de la genética de la felicidad, éste ha ocupado a diversos investigadores en los últimos tiempos.
En la revista New Scientist, se publicó el pasado mes de febrero un artículo sobre las investigaciones de un equipo de científicos de la Universidad de Essex, en el Reino Unido, que había descubierto que, entre las personas estudiadas, aquéllas que habían heredado dos copias de la variante “larga” del gen 5-HTLPR eran más optimistas.
Los individuos con este gen, que es el encargado de transportar un neurotransmisor llamado serotonina, tendían por naturaleza más que otras personas a evitar las imágenes negativas, prefiriendo más las positivas de un conjunto de imágenes mostradas durante las pruebas, que fueron realizadas con un total de 97 voluntarios.
Estudios previos habían revelado, por el contrario, una tendencia a la negatividad y a la ansiedad entre individuos con al menos una variante corta de este mismo gen. En la revista especializada Proceedings of the Royal Society B los investigadores de la Universidad de Essex detallaron los resultados de sus investigaciones.
Por otro lado, científicos de la Universidad de Edimburgo publicaban en 2008 los resultados de una investigación realizada con 900 parejas de gemelos y de mellizos, que demostró que la herencia genética es la responsable, en gran medida, de la felicidad de las personas.
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